

Compruebo con estupor que los carteles de, Camino y Mar Adentro se parecen muchisimo, no así las historias que cuentan y aunque las dos hablen del dolor al menos la de Fesser, es rara y no te deja indiferente. Recuerdo que la de Amenabar en su día me pareción un bodrio, como todo lo que hace. Por cierto, el otro día un chico que curra en la postpro del Ágora cotilleó a Baxter que la superproducción de Alejandrito es un coñazo en mayusculas y Malta, también. No me sorprende.
